martes, 25 de abril de 2017

La Oreja de Van Gogh - El Planeta Imaginario (2016, España)

La dilatada carrera y los reconocimientos de esta agrupación española parecen llegar a un punto en el cual podríamos pensar que su música fluye y se sostiene de manera automática, pero en esta oportunidad, sus "hits" ya no son necesariamente piezas radiables, al menos por estos lares (en Perú ya no suenan en radioemisoras hace buen tiempo).

Bajo ese panorama cualquiera que ha escuchado superficialmente esta producción podría suponer que la chispa de creación decae tras los más de diez años de historia que llevan.

En El Planeta Imaginario, salido a fines del 2016, escuchamos una de las mejores producciones de los españoles, tal vez su disco menos comercial, pero con varias buenas sorpresas y es que a pesar de moverse en el circuito mainstream, casi la totalidad de canciones parecen no tener el gancho instantáneo que sí tenían sus producciones anteriores, Estoy contigo, un tema que podría ser considerado de amor (aunque la historia vaya sobre el Alzheimer) es sin dudas el que va dejando aquella estela sonora de lo que vendrá en el resto de canciones.

Este trabajo posee grandes momentos que solo se capturan si se le da más de una escuchada, porque el prejuicio de conocerla como una banda "ligth" nos hace pensar que en esta oportunidad todo suena aburrido y completamente distante. Tal vez sea esa la razón por la cual no viene sonando en radios de (para ser más específicos) Lima.

Diciembre, Verano, Pálida luna, Cuando menos lo merezca y Siempre, son los tracks que llevan el espíritu primigenio de LODVG, colocados de manera casi estratégica, de menor a mayor intensidad para mantener interés de principio a fin en el producto. Por el contrario, Esa chica; Intocables; No vales más que yo (nuevamente la temática social presente, con instrumentación similar a Jueves); Mi pequeño gran valiente (historia triste, recurrente en la discografía de la banda: a revisar Adios e Historia de un sueño, ambos de Lo que te conté mientras te hacías la dormida; La visita, de A las 5 en el Astoria; y Un minuto más, de Cometas por el cielo).

Mención aparte con los temas Camino de tu corazón y Tan guapa; la primera, por ser un intento de ejecutar ritmos latinos (como en Geografía, de Lo que te conté... con resultado igual o peor de catastrófico) y la segunda por ser un nuevo tema interpretado por Xabi San Martín (el anterio fue Noche de Febrero, maqueta aparecida en el album A las 5 en el Astoria).

En resumen, El Planeta Imaginario de La Oreja de Van Gogh nos trae más de una sorpresa dentro de su campo de acción.


miércoles, 12 de octubre de 2016

Christian Meier - Nada ha cambiado (2016, Perú)

Cuando un solista o una banda decide regresar luego de un prolongado descanso, la opción más clara que tiene para volver a enganchar con su público y de paso ganar nuevos seguidores es publicar un disco recopilatorio, y es mejor si este disco viene con algún tema inédito, y mejor aún si son reinterpretaciones, y mejor aún si tiene alguna mejora en sonido o un ligero arreglo con respecto a las canciones originales. Es una fórmula infalible para cuando menos, llamar la atención.

Christian Meier ha vuelto cumpliendo todos los requisitos mencionados, y quizás, el único gran error sea el haber colocado como productor de este retorno, al insufrible Gianmarco, cultor de la filosofía de hacer música para vender. Y es que para vender un producto primero que nada tiene que ser bueno, y en el caso de Meier, ni en su mejor época fue un producto musical arrasador (el que haya sonado en radio no es sinónimo de venta discográfica en el Perú). 

Las falencias se ponen de manifiesto desde los primeros segundos, y es que el tema La pena es un lamentable despropósito que apela a sonidos prefabricados para emular guitarras "chicha" bajo el erróneo concepto de que ese tipo de música lo va a acercar a más público. Pero las tristes sorpresas recién están empezando, porque en varios minutos y en más de un tema, se intenta sin suerte incorporar arreglos de vientos que pretenden dar cierto aire de solemnidad jazz que para nada se han visto beneficiadas con el cambio, muy por el contrario, pierden sorpresa y carisma (si es que algo tenían). Es el caso claro de Espérame en el tren, que se ve afectado en el intro, cuya característica era estar basado en un tema de Bruce Springteen (según el propio Meier), y como si la consigna fuera ir en contra de las versiones originales, se opta con poco criterio cambiar las trompetas de Quién sabe por guitarras, siendo el resultado el que ya esperábamos luego de todo lo expuesto, perdiendo fuerza e impacto que transmitía la grabación original, reduciéndose a su más mínima expresión (¿se podía eso?). Sus dos baladas más conocidas: No me acuerdo quién fui y Quédate suenan completamente vacías, con una severa o errónea falta de instrumentación. Y para el final del disco, una sorprendente versión de Carreteras Mojadas (sorprendente por lo mala que es) que parece un remix barato de algún fanático de Youtube.

Dejaba para el final el comentario sobre la canción Alguien, único tema que suena muy parecido a la versión original y que ha sido seleccionado como single promocional ¿por qué será?